nosotrasleemos

Pertenece a un Grupo de lectura de madres, padres, maestras y maestros de un colegio público. Recoge comentarios de libros, citas textuales, reflexiones personales, párrafos significativos, etc.

"La estepa infinita" de Esther Hautzig

“LA ESTEPA INFINITA” de Esther Hautzig. Salamandra, Barcelona (2010). 253 páginas.   

Esther Hautzig, nacida en 1930 en Vilna (entonces Polonia y actualmente Lituania) ha escrito este libro, contando, como dice el subtítulo “Mis años en Siberia”. Es, por tanto, un libro autobiográfico. “La estepa infinita” cuenta la historia de los deportados polacos a las estepas siberianas. En 1941 varios trenes de ganado llenos de deportados llegaron a tierras de Siberia, transportando un cargamento de personas: abuelos y abuelas, mujeres y hombres, niñas y niños. Fueron detenidos en distintos pueblos y ciudades polacas y trasportados en un viaje incómodo e interminable hacia un destino desconocido. Las penurias para vivir fueron siempre extremas, desde el principio cuando fueron asignados a distintos trabajos: mina de yeso, trabajos agrícolas o desempeño de otras actividades y se alojaban en recintos colectivos compartiendo un único espacio común para vivir y dormir, hasta cuando se les deja “libres” de ese trabajo obligatorio y se les lleva al pueblo más próximo para que cada cual se busque la vida en chozas siberianas compartidas o familiares, sin nada en su interior. Ester comparte espacio y tiempo con sus padres y su abuela: una familia de judíos polacos, "capitalistas" para los comunistas rusos que los deportaron.  Al abuelo lo separaron violentamente los soldados del resto de la familia al comenzar el viaje.

Ester nos habla de la escuela, del trabajo, de los sueños de una niña, de la capacidad de sobrevivir en circunstancias difíciles… Recuerda la plácida vida en Vilna, siendo miembro de una familia que disfrutaba de un alto nivel de vida y la contrapone a las condiciones actuales que distan mucho de parecerse a aquellas de las que fueron violentamente arrancados. Y lo cuenta todo en un tono positivo y animoso, sorprendente, puesto que los relatos de los campos de trabajo, de deportación suelen ser duros y dramáticos. No es menos aquí, pero el tono de la narración obliga a que imaginemos, en lugar de presentarnos evidencias definitivas.   

Rodeados de la estepa siberiana, ¿quién podría huir de allí?, pasarán cinco años, con sus veranos abrasadores y sus interminables inviernos. Durante todo ese tiempo, la familia va a trabajar duro y a vivir con enormes restricciones y carencias, compartiendo choza, pasando hambre, protegiéndose de enfermedades fulminantes que causaban muertes por doquier, viviendo con desesperación la movilización del padre al frente de batalla, donde rusos y alemanes dirimen el futuro del mundo y rivalizan en atrocidades.   

Es un libro que se lee con facilidad. Más allá de su calidad literaria está la fuerza de los acontecimientos narrados. Nos transporta a un tiempo crucial para Europa, pero también para la vida de millones de personas que se encontraron envueltos en un conflicto que, como la mayoría, ni habían buscado ni entendían, pero que cambió totalmente su percepción del tiempo y de la vida, de las relaciones y de las esperanzas de futuro. Para terminar, voy a dejar esta preciosa cita (página 190) que he copiado del libro, en el que Esther explica el significado que en aquel lugar inhóspito tuvo, para ella, la biblioteca del pequeño pueblo de Rubtsovsk, donde permanecieron confinados.    

 

Había un lugar donde me olvidaba del frío e incluso de Siberia: la biblioteca. Allí, en aquel pueblo enlodado, constituía una gran institución. No físicamente, desde luego, pero sí en los demás sentidos. Era una pequeña cabaña de troncos, impecablemente cuidada y atendida con cariño; estaba bien iluminada con lámparas de aceite y, además, ¡bien caldeada! Pero lo mejor era que contenía una colección discreta pero asombrosa de la mejor literatura mundial: algo de veras prodigioso si se tiene en cuenta la época, el lugar y el tamaño de aquella biblioteca. Las paredes estaban recubiertas de libros de arriba abajo: libros, libros, libros. Fue allí donde me iría familiarizando con las obras de Dumas, con las de Shakespeare traducidas por Pasternak, con las novelas de Mark Twain y Jack London y, por supuesto, con los rusos. Fue en aquella cabaña por donde me escapé de Liberia, bien leyendo allí, o bien llevándome libros a casa. Gracias a esa biblioteca y a dos profesores extraordinarios, desarrollé una pasión permanente por los grandes novelistas y poetas rusos. Fue allí donde aprendí a hacer cola con paciencia hasta que llegaba el turno de sentarme ante una mesa y ponerme a leer; o donde aprendí a esperar –a veces durante meses-, a que un libro estuviese disponible. Fue allí donde aprendí que leer no es sólo un gran placer, sino también un privilegio”.

 

 

Mariano Coronas

Referencias

Dirección para referencias

Comentarios

  1. Añado, en este comentario, algo de información sobre la autora, señalando la autoría de la reseña biográfica y la fuente:

    Esther Hautzig
    Más allá de la estepa - Núria Escur- 09/11/2009

    Fue deportada a Rubstovsk (Siberia) cuando, en 1941, las tropas soviéticas entraron en Polonia. Estuvo allí de los 11 a los 15 años. Una vez liberada regresó a su país, luego se estableció en Suecia y, finalmente, en Nueva York en el año 1947. Tres años después se casaba, en Viena, con el pianista Walter Hautzig. La escritora polaca de origen judío murió en 2009 a los 79 años en un hospital de Manhattan. Tenía dos hijos y tres nietos.
    Hasta poder dedicarse definitivamente a la escritura, Esther Hautig tuvo que pasar varios años trabajando en el mundo editorial. Polaca de origen judío - nacida en Vilniu-,supo muy pronto lo que significaba vivir privada de libertad y, aunque escribió varios relatos infantiles, fue conocida fundamentalmente por su libro La estepa infinita.

    Publicado en el año 1968, es un relato autobiográfico que detalla su estancia en la prisión de Siberia. A pesar de la dureza de la experiencia, Hautzig consigue relatar la circunstancia con cierto sentido del humor.

    La obra fue nominada al National Book Award en 1969 y recibió numerosos premios, entre ellos el Lewis Carroll Shelf Award, Jane Adams Children´s Book Award, o el Prix du Livre pour la Jeunesse de la Fondation de France, en el año 1987.

    Reflexiona en su obra sobre el sentido de la existencia de ancianos, mujeres, hombres y niños que trabajan en minas de yeso o sobre el dolor de los deportados. Evoca episodios ("mi familia fue reclutada por capitalista"), como aquel en el que roba carbón de las vías para calentarse o teje con pobres lanas para sacarse unos rublos. Y, por encima de todo, qué significa para ella el concepto escuela.

    Durante los últimos años, la escritora, afectada de alzheimer, apenas podía recordar su adolescencia en los barracones; ni lo que significó que a ese lugar inhóspito llegaran maestros que han sido profesores de literatura comparada en la Universidad de Moscú, cerrada por la guerra.

    Mariano Coronas
    Tomado de:
    http://enmemoria.lavanguardia.com/obituarios/esthe...

    Comentario de Mariano Coronas hace 7 meses y 23 dias


Recordar datos


nosotrasleemos © Todos los derechos reservados al autor
Sindica este sitio usando: RSS 1.0, RSS 2.0, Atom.
Esta bitácora se mantiene con Bitacoræ.