De "Las horas solitarias", de Pío Baroja
Estoy leyendo a ratos, con intermitencias, “Las horas solitarias” de Pío Baroja (Editorial Caro Raggio. Móstoles, 1982) Me gusta porque en sus breves textos: encuentros con personas, lecturas, recuerdos, conversaciones, tertulias y discusiones, viajes y paseos… va retratándose y debió ser un personaje singular. Tontamente, me he puesto a copiar las páginas 140 y 141 del libro. ¿La razón?, sentir algo de fresco en esas descripciones para contrarrestar este calor tremendo del 1 de julio en Fraga…
Días de lluvia
Ha cambiado la decoración, y a los días templados de viento sur les han sustituido día sde invierno, con lluvia, frío, nieves en las cumbres.El paisaje parece distinto; lo que antes se veía como próximo ahora se ve lejano; la torre de la iglesia se envuelve en la bruma.
Van viniendo las nubes y las nieblas por el boquete del Bidasoa, sin parar, a llenar el valle; el pueblo está negro por la humedad. La perspectiva panorámica varía; los montes que con el viento sur y el cielo limpio de nubes aparecen todos en el mismo plano, se separan ahora y se ve que entre ellos hay valles y barrancos. El campo, envuelto en esta lluvia fría, está como más en su elemento; cuando deja de llover un instante aparecen las cumbres nevadas sobre las faldas de los montes, que tiene todavía tonos de cobre.
En medio de esta gravedad huraña de la naturaleza, algún albaricoquero, algún peral florido, muestra sus racimillos de colores como una sonrisa; los robledales van tomando un ligero matiz verde y las retamas lanzan sus flores de amarillo brillante. Hay que meterse dentro de casa y esperar. El tiempo no convida a andar por esas carreteras. Las habitaciones grandes están frías. Nos reunimos mi madre, mi hermano y yo delante de la chimenea del comedor. Aquí en el hogar, hemos quemado gran parte del maderamen de la antigua casa, tablas viejas apolilladas de nogal y de castaño, zapatas de roble corroídas del alero, todo ha ipo al fuego y ha salido en humo por la chimenea.
Ahora quemamos al mismo tiempo que maderas viejas leña fresca. Este olor de la leña quemada me gusta mucho. Me parece que me recuerda un periodo anterior de mi vida de salvaje.
El olor del fuego me encanta. En esta excursión electoral que hice por el distrito de Fraga, lo que me dejó un recuerdo admirable fue el olor de romero que se notaba al entrar en algunos pueblos.
También la higuera deja al quemarse un olor muy agradable. Ahora estamos quemando una cuyos troncos, todavía verdes, al arder, hacen un ruido como si se estuvieran friendo…”
Cierto es que, al final, tanto hacer fuego, tanto quemar troncos, uno casi siente sobredosis de calor… El caso es que es éste un libro curioso. Tiene 333 páginas (12 X 19 cm). Interiormente está dividido, a su vez, en cinco libros, con estos títulos: Libro primero: Vida de invierno. Libro tercero: Primavera. Libro cuarto: El verano. Libro quinto: Crepúsculos de otoño...
¿Y el libro segundo?: Una excursión electoral, con estos apartados o subcapítulos: Viladrich. El día siguiente. El domingo. De Huesca a Sariñena. Petiforro o el troglodita. Candasnos. En Fraga. En Lérida… Un capítulo, este libro segundo, en el que cuenta el autor su intención de presentarse como diputado electo por el distrito de Fraga. Son 47 páginas muy curiosas, especialmente para quienes somos o vivimos en esta zona del Bajo Cinca.
Mariano Coronas Cabrero