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Pertenece a un Grupo de lectura de madres, padres, maestras y maestros de un colegio público. Recoge comentarios de libros, citas textuales, reflexiones personales, párrafos significativos, etc.

LA CHICA QUE SOÑABA CON UNA CERILLA Y UN BIDÓN DE GASOLINA

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Segunda entrega de la trilogía Millennium, obra póstuma de Stieg Larsson. El libro lo publica la Editorial Destino, en un volumen de 749 páginas.  

Si en el primer libro, la investigación sobre la poderosa familia Vanger y las ramificaciones consecuentes: la búsqueda de un asesino en serie, las conexiones nazis, la aparición inesperada de Harriet Vanger… centraron la acción del mismo, en éste, la trata de blancas (Trafficking) y un triple asesinato van a ser los acontecimientos que le den sentido.  

Nos volvemos a encontrar con Mikael Blomkvist y con Lisbeth Salander, pero también con Erika Berger y con Dragan Armanskij, el jefe de Milton Security, Holger Palmgren (anterior administrador de Lisbeth, ahora en una clínica, debido a una hemorragia cerebral que lo ha dejado incapacitado)… y nos familiarizaremos con algunos nuevos protagonistas: el inspector Jan Bublanski y su ayudante Sonja Modig, Miriam Wu (“amiga” de Salander), el boxeador Paolo Roberto,  Peter Teleborian, Alexander Zalachenko (ex teniente coronel del GRU, el Servicio de Inteligencia Militar de la antigua URSS),  Ronald Niedermann (el gigante rubio), Gunnar Björck (ex jefe de la Säpo)… y con algunas sorpresas. 

 Mia Bergman, Dag Svensson y Nils Bjurnam (abogado y administrador; aquel al que Lisbeth le había tatuado en la barriga una frase muy expresiva de su comportamiento: “Soy un sádico cerdo, un hijo de puta y un violador”) son asesinados el mismo día y en un plazo corto de tiempo. Mia y Dag son pareja y andan detrás de las redes que introducen jóvenes de los países bálticos en Suecia y que son víctimas de malos tratos, violaciones y ejercicio de la prostitución al margen de su voluntad. Los dos han contactado y llevan un tiempo trabajando con la gente de Millennium. Preparan un número especial de la revista sobre esa temática y Dag publicará en breve un libro en esa editorial, denunciando a un buen número de personas, con nombres y apellidos (periodistas, policías, abogados, jueces…). Mia está terminando su tesis y en pocos días la leerá y será oficial su doctorado… Mikael B. encontrará los cadáveres de sus amigos y, desde el primer momento, la sospechosa número uno va a ser Lisbeth Salander, al encontrar sus huellas en la pistola con la que se ha cometido el triple crimen…

A partir de ahí, la policía concentrará sus actuaciones en localizar y detener a Lisbeth, mientras, poco a poco, van apareciendo otras posibilidades, asesinos alternativos. Salander seguirá refugiada en esa franja de oscuridad en la que tan bien se mueve y aparecerá para mostrarse, una vez, especial y violenta con quienes la agraden o la menosprecian… Bueno, ya sabes, esto hay que leerlo o no, pero no esperes que yo te lo cuente…  

Me gustó más el primer libro; aquél que llevaba por título “Los hombres que no amaban a las mujeres”. En aquel, asistimos al nacimiento de una heroína literaria: Lisbeth Salander, que nubló en buena medida el protagonismo de otro de los protagonistas, Mikael B. Una heroína que iba creciendo a medida que avanzaba el libro y a la que los lectores acabamos admirando. Creo que a éste le sobran páginas para contar lo que cuenta y he quedado algo decepcionado con el final del mismo. Me parece demasiado inverosímil la actuación final de Salander. Yo eso lo suelo llevar muy mal, tanto en la literatura como en el cine; cuando ocurren hechos tan extraordinarios, tan imposibles, se me desmorona todo un poco y me quedo con mal sabor de boca. A pesar de todo, el libro es interesante, mantiene la atención del lector y no me arrepiento de haberlo leído, pero me quedo con el primero. De todos modos, llegados a este punto, estoy totalmente decidido a leer el tercero de la saga, el titulado: “La reina en el palacio de las corrientes de aire”. Por cierto, ¡hay que joderse con los títulos de la trilogía…!   

Dos apuntes finales: 

 .. Uno, curioso: En la página  736, es cuando Salander, según dice el libro “fantaseó con una cerilla y un bidón de gasolina”, después de su improbable desenterramiento…  

.. Otro curioso: en el suplemento del viernes del diario El País (“EP3”), del 3 de julio, hay una página entera dedicada a las portadas de la trilogía de Larsson. Resulta que esa cara de la chica de las portadas es, en realidad la de una artista argentina que se llama Tamara Villoslada. La editorial Destino le encargó a un artista catalán, Gino Rubert el diseño de las portadas. Gino suele hacer fotografías y luego las pinta, las transfigura. Gino y Tamara eran pareja cuando el encargo; ahora ya no lo son y la cara de Tamara ha sido acariciada ya por más de dos millones de personas que han comprado la edición española de alguno de los libros de la trilogía.

Mariano Coronas Cabrero

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Comentarios

  1. LARSSON Y EL RETORNO DE LAS AMAZONAS (El País – Babelia, 17/07/2009

    (Una visión interesante de la obra de Stieg Larsson: la trilogía “Millennium”)

    ¿Por qué Stieg Larsson ha conseguido hacer la novela de la década? ¿Por qué ha logrado que nos quedemos sin dormir y no podamos dejar de leer su último libro hasta terminar exhaustos? ¿Por qué Millennium ha traspasado los límites de la literatura y es ya un fenómeno social?
    Seguramente por un conjunto de razones. Pero sobre todo por una: ha situado en el centro de su propuesta a la mujer amazona. Y lo ha hecho justo en el complejo momentum que vivimos en Europa.

    La mujer se ha apoderado de este nuestro particular momentum, hecho de crisis y de confusión, como se ha apoderado de la asombrosa obra de Larsson. Las amazonas de Millennium aparecen en la novela tan sólidamente como ya lo están en el corazón de los dos grandes papeles que desarrolla la mujer de hoy: líder emergente de nuestras sociedades y, a la vez, víctima cotidiana del delito más repugnante que cabe en las cabezas y en las almas.

    Los personajes fuertes, imparables y fascinantemente tiernos de la novela son mujeres. No sólo la perturbadora Lisbeth Salander. También las policías (pública y privada) Figuerola y Modig. Y la editora Erika Benger, a la que reserva un diálogo demoledor con un miserable. Y la inteligente abogada Giannini, que destroza literalmente al villano psiquiatra.

    Cada vez que esas mujeres irrumpen, se hace el vacío y sólo tenemos ojos para ellas. Cómo son, cómo avasallan, cómo nos desbordan.
    Y frente a ellas, los hombres que odian a las mujeres. Los que perpetran el cotidiano pecado que más degrada a la Humanidad. El crimen más intolerable y más tolerado a la vez. La violencia física, psíquica y política contra la mujer, masivamente extendida desde siempre.

    No se puede hacer una denuncia más abrasadora que la que hace Larsson. Su técnica, sencillamente, arrasa. Millennium es la fusión de la novela negra clásica con el ritmo del arte del siglo XX: el cine, y con el lenguaje del siglo XXI: Internet. El autor administra el misterio de forma mágica y nos tiene prisioneros, inermes, ante lo que nos quiere decir. Lo que Larsson nos dice es que las amazonas han vuelto, para quedarse. Que se han puesto a marcar el rumbo de los acontecimientos y que eso es irreversible, porque tales mujeres tienen menos de cuarenta años.
    También nos dice que los que no aman a las mujeres, las matan, las violan, las maltratan o las desprecian, no son solamente asesinos, violadores o maltratadores. Son los más necios. Los que no han entendido nada de la vida. Y por eso no merecen compasión, ni comprensión, ni perdón. Y hay que derrotarlos y destruirlos de forma implacable.

    Seguramente el objetivo de la novela -si es que puede hablarse así- es imposible de obtener sin apelar a una sociópata como Salander. Sus decisiones irrefrenables, secas, subversivas, sirven para iluminar el horror contra el que se rebela. El núcleo duro de la novela es, por eso, su capacidad de atravesar nuestras entrañas y atraparnos, no con la conducta ácida de Lisbeth Salander, sino con la trágica pulsión y decisión machista, escondida, casi invulnerable, del lado oscuro.
    El trepidante relato de Larsson acabó quizá con su propia existencia. Paradójicamente. Porque esta novela es tan explosiva y vitalista que ha dejado de ser sueca para adquirir la nacionalidad europea. Espero que sirva para conmover y también para corroer los sucios cimientos de la perversión.


    (Diego López Garrido (Madrid, 1947) es secretario de Estado para la Unión Europea)

    Comentario de Diego López Garrido hace 5 meses y 7 dias


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