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Pertenece a un Grupo de lectura de madres, padres, maestras y maestros de un colegio público. Recoge comentarios de libros, citas textuales, reflexiones personales, párrafos significativos, etc.

EL INFORME DE BRODECK, de Philippe Claudel

Acabo de leer EL INFORME DE BRODECK, del escritor francés Philippe Claudel. Una novela que, poco después de iniciarla, el lector se percata de que promete y presiente que está ante una obra de consideración.

  

Brodeck llega a un lugar indeterminado que se intuye en el centro de Europa; un pueblo pequeño perdido y aislado en un valle montañoso, un paraíso paisajístico (diríamos en estos tiempos en los que sólo nos acercamos hasta esos recónditos lugares los fines de semana o unos días de vacaciones) o un lugar de una dureza climática y orográfica extrema. Brodeck llega de niño a ese lugar, en compañía de una mujer que lo cuida y protege, Fédorine. Años más tarde, llega también a ese apartado lugar un personaje que despierta curiosidad, sorpresa y precaución; desde un principio pasa a ser denominado como “De Anderer” (“el Otro”) y buen parte del relato se teje en torno al destino de este hombre que, ya desde la primera página se intuye que ha sido asesinado y que la autoría ha sido colectiva, como si de un “Fuenteovejuna” se tratara.

 

  Brodeck es el narrador del libro, que comienza con una frase corta, pero contundente: “Me llamo Brodeck y no tuve nada que ver.”

El libro, en realidad, no es un informe sino dos. Los hombres influyentes del pueblo le piden (le exigen) a Brodeck que escriba uno relacionado con la desaparición de “De Anderer”; una faena que le va atraer algunos problemas y muchas dificultades de realización. Se va entrevistando con diferentes personas del pueblo para recabar y cotejar informaciones sobre los días previos, sobre el día de autos, sobre las relaciones que mantenían con el desafortunado. De paso, va retrocediendo en su propia vida y va recordando y releyendo algunos de los episodios que vivió desde su llegada y ese es el otro informe que nos desvela su tragedia personal.

  En el fondo, la guerra y su estancia en un campo de concentración, donde vivió todos los horrores y asistió a la degradación de cuerpos y mentes… Una guerra que también causó, en ese pueblo sin nombre, estragos y heridas que nunca cicatrizaron… De modo que vamos conociendo, del pasado al presente, los episodios clave en la vida de Brodeck, un hombre que, además, realiza informes relacionados con los animales y las plantas, los usos agrícolas y ganaderos del valle donde vive, que manda periódicamente a la capital S. sin saber para qué sirven y que recibe de vez en cuando una modesta paga que le permite mantener a su familia: la vieja Fédorine, su querida y “ausente” Emélia y su hija Poupchette.

Y en medio de aquella sociedad cerrada y hostil ante quienes venían de otros lugares, contaminada con los ideales de quienes propagaban una raza superior que habría de gobernar el mundo; una sociedad donde sólo los hombres contaban y el alcohol llenaba soledades, reponía energías y tornaba valientes a los más cobardes (nadie pensaba en las resacas), estaba Brodeck, con terribles vivencias personales que trataba de olvidar, para construir desde el olvido y el perdón, una vida nueva para su pequeña familia…

 

  En el libro abundan las frases y reflexiones que invitan a ser leídas más de una vez; reflexiones sobre la vida, sobre el pasado, sobre la tolerancia, sobre muchas cosas que nos construyen o nos destruyen como seres humanos; reflexiones interesadas de algunos personajes que así creen salvar su honor o su vida:  

Todo lo que pertenece al ayer, pertenece a la muerte; lo que importa es vivir, y tú, Brodeck, que volviste de donde no se vuelve, lo saber mejor que nadie” le dice el alcalde Orschwir, poco antes de destruir el informe escrito en las llamas de la estufa. “No puedes hacer eso” le espeta Brodeck y el alcalde le dice: “El rebaño cuenta conmigo para que aleje todos los peligros, y el recuerdo es uno de los más terribles…  

El cura Peiper, por ejemplo, totalmente alcoholizado, le hace una confesión personal a Brodeck sobre sus creencias y su trabajo: “… Voy a ayudarte un poco haciéndote una confidencia: yo tampoco creo demasiado en Dios. Le he hablado durante mucho tiempo, años y años. Me parecía que me escuchaba, incluso que me respondía, mediante signos, ideas que se me ocurrían, cosas que hacía, inspirado por él. Luego, todo se acabó. Ahora sé que no existe, o que se ha ido para siempre, lo que viene a ser lo mismo: estamos solos. Eso es todo. No obstante, sigo con la función, está claro que mal, pero todavía tiene público. Eso no perjudica  a nadie, y aquí viven unas cuantas almas viejas que estarían aún más solas y más abandonadas si cerrara el teatro…”  Y con estas dos reflexiones finales, que comparto totalmente, os dejo con la miel en los labios. El libro me lo regaló hace poquitos días Alba, una de mis alumnas de sexto y ha sido un buen regalo: 

 Un río cuenta muchas cosas, a poco que sepas escuchar. Pero la gente nunca escucha lo que cuentan los ríos, lo que cuentan los bosques, los animales, los árboles, el cielo, las rocas de las montañas, los demás hombres… Sin embargo, hay un tiempo para hablar y otro para escuchar”.  

Los senderos son como las personas: también mueren. Poco a poco se llenan de piedras, se nivelan, se fragmentan, se dejan devorar por la hierba y acaban desapareciendo. Bastan unos años para que no se distinga más que un lomo de tierra, y la mayoría de los seres acaban olvidándolos”.  

Al final, Brodeck y su pequeña familia transitan por un nuevo y desconocido sendero… 

Mariano Coronas Cabrero

Referencias

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Comentarios

  1. UNAS GOTAS DE POESÍA...

    El día anterior a mi ingreso en la clínica para la operación, compré el libro de poesía de la colección que está editando El País, dedicado a ALFONSINA STORNI y fue éste el único libro que llevé conmigo.

    Alfonsina, de origen suizo, pero argentina de vida y corazón, había nacido en 1892 y murió en 1938; parece ser que una noche se acercó a la playa y fue caminando internándose en el mar… Otros dicen que se tiró al mar desde un espigón. No quería morir sin enterarse que moría, sino que fue al encuentro de la muerte. Hay una canción preciosa que se titula “Alfonsina y el mar” y que podéis escuchar en Internet, en múltiples versiones; recomiendo, entre otras, la de Mercedes Sosa; canción compuesta por Ariel Ramírez y Félix Luna.

    Su infancia se vio truncada por la emigración de Suiza a Argentina y por la muerte temprana de su padre, por lo que a los 11 años tuvo que ponerse a trabajar ya: en una fábrica, de cajera en una farmacia…, luego estudió y se hizo maestra. Se enamoró de un hombre casado, mayor que ella que la convirtió en madre soltera. Tres años antes de morir le detectaron un cáncer de mama y le cortaron un pecho. Demasiadas circunstancias, poco favorables, que la fueron sumiendo en un gran desánimo y en un relativo aislamiento de sus amistades…

    En su poema, titulado “Silencio” comienza así: “Un día estaré muerta, blanca como la nieve, / dulce como los sueños en la tarde que llueve. / Un día estaré muerta, fría como la piedra, / quieta como el olvido, /triste como la hiedra. / Un día habré logrado el sueño vespertino, / el sueño bien amado donde acaba el camino…”

    Mientras en “Este libro”, dice en una estrofa: “Momentos de la vida aprisionó mi pluma, / momentos de la vida que se fugaron luego, / momentos que tuvieron la violencia del fuego / o momentos más livianos que los copos de espuma…”

    En “Letanías de la Tierra muerta”, dedicada a Gabriela Mistral, nos ofrece unas rimas apocalípticas y el ejercicio de recordar cómo era nuestro planeta después de haberlo destruido: “Llegará un día en que la raza humana / se habrá secado como planta vana. /… Llegará un día en que el enfriado mundo / será un silencio lúgubre y profundo…. / Y gemirán en coro de lamentos: / ¡Oh cuántos vanos, torpes sufrimientos! / -La tierra era una jardín lleno de rosas / y lleno de ciudades primorosas…”

    Si decides leer las palabras que escribió Alfonsina, encontrarás un universo propio, lleno de fuerza, pesimista y valiente a la vez, reflejando una mujer aparentemente débil, pero con gran fortaleza y determinación. La lectura de sus palabras, combinada con la audición de la canción-himno que se compuso en su nombre forman una atmósfera mágica, hermosa donde se juntan la palabra y la música, la muerte y la vida, la emoción y la poesía…

    Comentario de Mariano Coronas hace 6 meses y 11 dias

  2. “La nieta del señor Linh” de Philippe Claudel

    Otro libro interesante y recomendable. Una historia de desarraigo y soledad, de exilio obligado, cuando la irracionalidad de la guerra destruye tu aldea, a tus seres queridos y te deja sin futuro. Un libro de hace mil años y de anteayer porque, desgraciadamente, el mundo ha estado y está lleno de millones de “señores Linh” que, sin entender nada, se ven obligados a dejar, físicamente, (mentalmente y emocionalmente es más difícil) los parajes que veían, las gentes con quienes compartían y la vida que llevaban.

    Dos frases para empezar (de estilo lacónico, como todo el libro, pero con las palabras justas): “Un anciano en la popa de un barco. En los brazos sostiene una maleta ligera y a una criatura, todavía más ligera”. Con ese equipaje, todo lo que pudo salvar del desastre bélico, llega el señor Linh a un país que puede ser Francia. Sang Diu o “Mañana dulce” es el nombre de esa criatura, la nieta del señor Linh; el gran tesoro que debe cuidar. Ambos son instalados en un centro de acogida donde transcurren los primeros días de vida en ese país nuevo y extraño donde se habla una lengua que él no entiende.
    En un parque próximo conoce un día al señor Bark, un hombre corpulento, de gran energía, pero roto por dentro, tras la muerte de su esposa. Ninguno entiende la lengua del otro, pero ambos logran entenderse (el silencio y pequeños gestos intermedian efectivamente para que cada cual comprenda el estado del corazón del otro), se hacen amigos y se hacen compañía. Para los dos, el encuentro en el parque es el momento más esperado del día.
    El señor Linh es trasladado a una especie de hospicio, a la otra punta de la ciudad; a un lugar muy alejado del piso de acogida del principio. Le desasosiega la imposibilidad e encontrarse con el señor Bark y también el régimen de vida del centro; estar siempre rodeado de viejos ausentes, estar siempre vestido con el mismo pijama y la misma bata que todo el mundo allí presente. Un día, logra huir de dicho centro animado por encontrarse con su amigo…

    Para terminar, quiero copiar una cita de la página 81 del libro, en la que el señor Linh recuerda su huida de la aldea, la última que pasó en su país, rodeado de la oscuridad y el miedo.

    “Caminó durante días… En aquel momento, el señor Linh se sintió mucho más rico que la mayoría. Él tenía a su nieta, sangre de su sangre. Y tenía su pequeña maleta con algunas pertenencias, la vieja fotografía, el saquito de tela con un poco de tierra de la aldea, negra y esponjosa, la tierra que había trabajado durante toda su vida, como su padre antes que él y su abuelo antes que su padre, una tierra que los había alimentado y recibido en su seno”.

    ¡Cuantos millones de personas están hoy día, en esa situación de exilio trágico, brutal, habiendo perdido todo o casi todo y sin ninguna noticia agradable de su futuro! Basta con mirar hacia África o hacia Asia y encontramos inmensas hileras de personas huyendo de su pueblo, con “sus maletas” a cuestas y con un destino totalmente incierto…

    Comentario de Mariano Coronas hace 5 meses y 21 dias

  3. ¡Qué bien se está de vacaciones! Entre otras cosas, en esta primera semana de Julio, he leído dos libros de Philippe Claudel: “La nieta del señor Linh” y “El informe de Brodeck”.

    Los dos me han parecido muy interesantes y tienen un punto de partida similar: la marcha del lugar donde has nacido y has vivido por motivos de una gran catástrofe provocada por los seres humanos: la guerra.

    “La nieta del señor Linh” se lee con mucha facilidad. El autor utiliza frases cortas y aunque pasan muy pocas cosas en la trama argumental no se hace pesado en ningún momento, al contrario te va manteniendo el interés por saber que pasará con ese anciano en un país que no es el suyo y en el que no entiende nada y su nieta que todavía es un bebé…

    En cuanto al otro libro: “El informe de Brodeck”, es mucho más complejo. El protagonista de la historia narra en primera persona su vida, pero no de una manera lineal sino dando saltos entre lo que está viviendo en el presente y recordando lo que le ha tocado vivir (pérdida de su familia, integración en otro lugar, años de la universidad, primer amor, campo de concentración,…). Los personajes que van apareciendo nos ayudan a entender la complicada vida de ese lugar, las difíciles relaciones que se establecen, los papeles que cada uno de ellos va asumiendo a lo largo de la trama y finalmente la soledad del protagonista y su familia que hartos de todo y con mucho dolor lo abandonan finalmente.

    Comentario de Mercé Lloret hace 4 meses y 5 dias


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