La primera reunión del 08-09
Ayer, 28 de octubre tuvimos la primera reunión sobre lectura del curso. El día fue extraordinariamente literario: lluvia pertinaz, ambiente húmedo, bajada de temperaturas, noche temprana, tras el cambio de hora, atmósfera acogedora en la biblioteca escolar, ganas de charla (y mejor si hubiera habido un fuego encendido)… y ausencia de “cafeses”, pastitas y demás… ¡Somos unos desmemoriados y desmemoriadas! ¡Bueno, todos los ingredientes o al menos unos cuantos, para convertir nuestras dos horas de estancia en la biblioteca escolar en especiales!
Cada cual habló de las lecturas de verano y de esta primera fase de otoño; en algunos casos, ya estaban contadas en nuestro blog y en otros fueron nuevos relatos orales de lectoras y lectores: Margaret Atwood, Pennac, Camilleri, Pinilla, Manguel… fueron algunos de los autores nombrados y de los que mostramos libros…
Acordamos continuar en esta línea. Después de media docena de años leyendo a autores predeterminados, nos pasamos a una nueva línea en la que la “Tertulia literaria” se establece a partir de los libros y las lecturas que libremente elige cada cual: aportamos los libros, en la medida que podamos y procedemos –si hay interés- a intercambiarlos. Todos y todas estamos de acuerdo con esta fórmula.
La próxima reunión la fijamos para el jueves 27 de noviembre en el lugar y a la hora de costumbre. Mª Carmen traerá algo de beber y Elena algo de comer y así tendremos una excusa más para juntarnos.
Y si lees esto y estás cerca y te apetece venir, no tienes que pedir permiso a nadie, recuerda el lugar, la hora y el día y te presentas; estaremos encantados y encantadas de contar con tu presencia y de escuchar tus aportaciones.
Mucha salud y buena lectura, les desea, como siempre, El Descoordinador
Referencias
Comentarios
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"PARADERO DESCONOCIDO"
Katherine Kressmann Taylor publicó este relato en una revista norteamericana en 1938 y causó un revuelo tal que pronto se convirtió en libro. Paradero desconocido es un cruce de cartas entre dos amigos: Martín Schulse y Max Eisenstein.. Los dos vivían en California. El primero era el artista que pintaba y Max el que gestionaba la obra de su amigo y los beneficios que generaba. Martin y su familia regresan a su país natal, Alemania, en noviembre de 1932. Max es judío y en sus primeras cartas muestra preocupación por las noticias que van llegando hasta América de la ascensión política de un tipo llamado Adolfo H. y de su grupo de fanáticos. Martin ve con cierta simpatía ese movimiento e incluso justifica ciertos excesos iniciales (sobre todo, cometidos contra los judíos).
Poco a poco, Martín se va radicalizando en su apoyo al partido nazi, despertando la perplejidad en su amigo Max quien cree que un hombre de talante liberal como Martin jamás puede apoyar y justificar las barbaridades que se están cometiendo en Alemania… Max no puede creer lo que está pasando y su desazón ante el cambio de su amigo no tiene límites… El intercambio epistolar se verá comprometido por el rumbo que toman las cosas y Martin pasará de gozar de una posición privilegiada a tener problemas con aquellos a los que justificaba sus atropellos… Para saber más, hay que leer un libro de 80 páginas que se lee en una hora, aproximadamente.
Comentario de Mariano, el descoordinador hace 1 año y 12 meses
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DOS EJEMPLOS DE LECTORAS:
- Hoy he estado hablando con mi madre (88 años) del libro de Kressmann Taylor. Yo lo leí el lunes y ella el martes. Esta tarde comentábamos (en un improvisado forum) el contenido del mismo y hemos hablado un poco del sufrimiento de los judíos en esa negra época nazi de Alemania. Yo le decía que, a pesar de todo lo que pasó en aquel momento y de la condena y repulsa de buena parte del mundo hacía el proceder de los nazis, hemos asistido en los últimos años a muchas persecuciones, genocidios, detenciones y desapariciones masivas, etc. en muchos países diferentes. El mal no tiene fronteras y los malos siguen buscando y encontrando su espacio para actuar.
Hace un rato le he dejado en la mesa del comedor “La hojarasca” de Gabriel García Márquez… Ha leído en voz alta el nombre del autor y me ha dicho: “¡Oh… pues este es nombrau. Mañana me lo empezaré”.
- Un rato antes de esa conversación me he encontrado con Andrea (19 años, ex – alumna de un 5º de primaria que sufrió un brutal atropello que le cambió la vida). Estaba exultante porque la salud le ha mejorado mucho (después de varios años de recuperación) y está decidida a estudiar INEF. Me ha dicho que acababa de leer las casi 600 páginas de un libro sobre “técnicas de pensamiento positivo” y que era el libro que más le había ayudado en su vida. “Y de vez en cuando me leo otra vez Las Brujas de Roald Dahl porque lo leí contigo y así me acuerdo de ti…” Con este par de noticias hoy no voy ni a cenar. Será verdad que la animación a leer de manera natural siempre ofrece frutos emotivos, ejemplos gratificantes, sensaciones de un hermoso bienestar. ¡Qué alegría me he llevado al ver a Andrea tan vitalista y decidida! Se ha abierto para ella un nuevo futuro y la veo con energía para conquistarlo. ¡Que le vaya todo muy bien! Tengo un gran recuerdo de su trabajo y guardo ejemplos del mismo.
Comentario de Mariano, hijo y maestro hace 1 año y 12 meses
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Una curiosa operación matemática nos hace ver que a lo largo de nuestra vida,si comenzamos a leer a los diez años y dejamos de hacerlo a los ochenta, con un ritm de un libro a la semana, sólo lograremos leer unos 3.600 volúmees. Esto parece saberlo una Eva que lee con avidez en el metro mientraslos Adanes del vagón hojean una revista de deportes. Según todas las encuestas, las mujeres leen más y, en los últimos tiempos, se agrupan en esos sorprendentes "clubes de lectura" que germinan por toda la geografía de la peninsula y que, casi en su totalidad, están compuestos por mujeres. No deja de ser curioso, ya que historicamente el acceso de ellas a los libros fue más tardío y nada parece explicar la causa de tal asimetría.
Podría suponerse que amamos lo que nos cuesta conseguir, que valoramos más lo que logramos con dificultad, y éste es el caso de las Evas y los libros. El simple hecho de acceder a la lectura hizo que ellas hicieran gala de una tenaz inventiva. Asi, en la época en la que se construían las catedrales, Hildegarda de Bingen, una monja renana, se escondió en un convento para acceder a los libros y así se la retrató, bajo una ducha de lenguas de fuego de las que emanaba su sabiduría. Ada Byron, precursora del lenguaje informático, tenía un marido que se colaba en las bibliotecas para conseguirle los textos a los que ella, por ser hija de Eva, no podía acceder. Gertrude Bell, amiga de Lawrence de Arabia, la mujer que trazó el mapa de la turbulenta Irak,debía asistir a las clases en la universidad sentada de espaldas para no alterar a los catedráticos con su aán de conocimiento. Para todas ellas pedia Virginia Woolf "una habitación propia" , un espacio reservado al ejercicio intelectual. Asi, la historia de las mujeres que leen está llena de aventuras, algunas de ellas heroicas. Son una cadena de "co-legas", un vocablo que esconde en su etimologia la idea de leer en común y atraviesan la historia con un libro en l mano. A ellas se suma ahora esta mujer que lee con ansia en el metro o en el autobús, que se reúne en un club de lectura sin otra intención que la de compartir un libro, qu con su actitud teje, no la tela de penélope, sino las sutiles urdimbres de un intercambio basado en la cultura. Ajena a lo que sucede a su alrededor, en esa tierra de nadie que son los transportes públicos, en ese espacio de libertad situado tan lejos de casa como del trabajo, Eva ha encontrado un paraíso a s medida, una habitación propia: la del tiempo libre siempre tan escaso, el paréntesis que se abre como un abanico para que entre un libro. Eva,mientras viaja, en esa gozosa tierra media que está entre el hogar y el trabajo, en el Edén traqueteante, sin pomposidad alguna, se deja ir hacia el apacible laberinto de las paginas y se sumerge en el goloso placer de la lectura.
Como bien decía E.M.Forster, los libros, para comprenderlos, no se pueden devorar, hay que leerlos, y ellas, nutricias la mayor parte del día, aprovechan estos cortos viajes para alimentar su espíritu.Tal vez Eva, al entregarle la manzana a Adán no buscara tentarlo, atraerlo hacia sí, sino más bien alejarlo, distraerlo, darle algo qué hacer y, mientras él masticaba el fruto bajo el árbol, Eva se dedicaba,subrepticiamente, a la lectura.
EL HERALDO DE ARAGÓN-( CLARA OBLIGADO).Comentario de Eva, los libros y la manzana hace 1 año y 12 meses