Historia de una maestra
Mariano Coronas Cabrero - 15-02-2007 02:38:23 | Categoria: General
“Digo yo, señora maestra, que si todos supiéramos más de libros y menos de tabernas, nos engañarían menos y seríamos más felices...” Hay en este libro un compromiso fuerte y decidido con un tipo de educación que entronca con la Institución Libre de Enseñanza; una educación liberadora que debería de haber llevado a un tipo de ser humano diferente: culto, respetuoso, solidario, con una integridad ética especial... Al inicio de la década de los años 30, Gabriela y Ezequiel (los protagonistas de este libro) creían en que todo eso sería posible; luego, ya se sabe, las cosas fueron por otro lado y aquellas legítimas y, de algún modo, fundadas esperanzas, se fueron diluyendo.
No obstante, creo que algo de aquel espíritu de la ILE ha llegado hasta nuestros días. Todavía hay algunas maestras y algunos maestros que creen en esa función liberadora de la escuela (para algunos niños y niñas la escuela aún puede ser un lugar donde estén protegidos, cuidados y seguros; donde puedan tener acceso a los fondos de una buena biblioteca; donde puedan manejar las herramientas informáticas; donde oigan mensajes favorables al respeto y a la convivencia entre personas; donde se les tenga en cuenta y se les valore...)
“Historia de una maestra” me sorprende en cada lectura, a pesar de no ser un libro complicado. Se produce en mí una extraña conexión con lo que cuenta; como si lamentase profundamente que algunos de los sueños de sus protagonistas no hubieran podido llevarse a efecto y hay un dolor y una amargura que se me hacen muy presentes...
“Inicié –dice Gabriela- lo que apenas me atrevía a llamar una biblioteca. Sobre un banco íbamos colocando los libros y periódicos que podíamos conseguir. Pocos, muy pocos, pero ya tenían su lugar especial en la clase. Me conmovía profundamente cuando uno de mis niños decía: ¿Puedo usar la biblioteca? Y le veía revisar ávidamente el montoncito de papel impreso que era un tesoro y sobre todo un símbolo de otros tesoros lejanos y difíciles de alcanzar”. Ha pasado el tiempo, pero sigue siendo conmovedor que, un niño o una niña en nuestro tiempo de menos escasez y más abundancia, se interese por un libro, desee llevárselo para explorarlo en casa...
En nuestras aulas brotan los mismos impulsos y parecidas pulsiones nos mueven a trabajar, a explorar, a conocer más... Han cambiado los tiempos, hay otras herramientas, más medios, pero sigue habiendo niñas, niños, maestras y maestros que deben, día a día, descubrir nuevos caminos que estimulen la curiosidad, que favorezcan los deseos de nuevos aprendizajes y que se vayan construyendo de manera sólida, con criterio propio, despojados de ñoñerías y banalidades.
Dice Gabriela: “Mis sueños, vapuleados como estaban, aún eran los de siempre. Educar para la convivencia. Educar para adquirir conciencia de la justicia. Educar en la igualdad para que no se pierda un solo talento por falta de oportunidades...” Deberíamos preguntarnos si, hoy día, estos objetivos siguen vigentes en nuestras escuelas, si se tienen en cuenta; si deberían renovarse o si son perfectamente actuales, a pesar del tiempo transcurrido, de las nuevas coyunturas sociales y económicas.
Este libro debería ser de lectura obligatoria para todos los estudiantes de magisterio, sin duda.
Mariano Coronas
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Acabo de leer "Historia de una maestra" y tengo que decir que me ha encantado... simplemente.
Lo empecé a leer por casualidad, me llamó la atención cuando miraba una de las estanterias de la biblioteca y me decidí a leerlo porque justo este año acabo Magisterio y todo lo que rodee a este mundo de la enseñanza me motiva mucho más.
Ahora, después de haberlo terminado y con unas ganas de leer los dos libros que restan de la trilogía, me planteo muchas cosas de cara a la profesión que dentro de nada, si todo sale bien, empezaré a desempeñar.
Es una lectura que recomiendo a todo el mundo y en especial a nosotros, los maestros porque te hace reflexionar sobre muchisimas cosas y te da una vision de cómo ha influido la figura del maestro.
Un saludo AnaComentario de Ana Belen Jimenez hace 2 años y 31 meses