HAROLD BLOOM, LA LECTURA Y LA POESÍA
Mariano Coronas Cabrero - 02-01-2006 19:33:14 | Categoria: General
Me ha parecido que podía estar bien hablar de poesía en el primer texto del año. De hecho, este mismo texto lo he publicado en http://gurrion.blogia.com el otro blog en el que escribo habitualmente y que os invito a visitar. Esta vez, hablocon palabras prestadas, a las que me gustaría que prestaras atención.Leyendo el libro “Cómo leer y por qué” del profesor de humanidades estadounidense Harold Bloom, recojo algunas de sus opiniones sobre la lectura y sobre la poesía. Estos son algunos apuntes sobre sus ideas.
.....................................................................................................
“Importa, para que los individuos tengan la capacidad de juzgar y opinar por sí mismos, que lean por su cuenta”.
“Sólo se puede leer para iluminarse a uno mismo: no es posible encender la vela que ilumine a nadie más”.
“Una de las mejores formas de leer poesía es hacerlo en voz alta. Es preciso leer toda gran poesía en voz alta, sea a solas o en compañía. Con frecuencia la poesía intenta domesticar al lector para llevarlo a un mundo donde todo lo que mira tiene un aura trascendental. Siempre que sea posible hay que aprenderse los poemas de memoria. Antaño recurso central de la buena enseñanza, con el tiempo la memorización degeneró en repetición de loro y por eso, erróneamente, fue abandonada. A sucesivas lecturas lo más atentas posible de un poema breve que realmente nos ha encontrado debería seguir el recitado en voz baja; entonces habremos hecho nuestro el poema. (Hace años, cuando era un profesor más joven y bastante más paciente que ahora, persuadí a mi clase de poesía victoriana de Yale para que memorizáramos juntos el soberbio monólogo dramático de Tennyson titulado “Ulises”, un poema que se brinda a ser memorizado y a las iluminaciones críticas que la posesión por la memoria puede suscitar).
Hago de nuevo hincapié en los goces de la memorización, inmensa ayuda para la lectura de la poesía. Confiado al recuerdo, el poema nos posee y así podemos leerlo con más atención, que es lo que exige la gran poesía para dar sus recompensas. Conozco a muchas personas que andan por la vida recitándose poemas con la convicción de que poseer un poema y ser poseías por él las ayuda a vivir.
Sólo en muy contadas ocasiones –momentos raros como el del enamoramiento- la poesía nos ayuda a alcanzar la comunión con los demás; pensar lo contrario es bello idealismo. La marca más frecuente de nuestra condición es la soledad. ¿Cómo poblaremos esa soledad, entonces? La poesía puede ayudarnos a hablar más plena y claramente con nosotros mismos y a oír, como de pasada, esa conversación. Leemos para encontrarnos, y en ese proceso a veces descubrimos que somos más profundos y más extraños de lo que creíamos.
La mejor poesía ejerce sobre nosotros una especie de violencia que la prosa de ficción rara vez intenta conseguir o consigue. Para los románticos, la tarea propia de la poesía estribaba en esto: despertarnos del sueño de muerte con un sobresalto para impulsarnos a un sentido más abundante de la vida. No hay motivo mejor para leer y releer los mejores poemas.
....................................................................................................
Bloom nombra a sus poetas preferidos: A.E. Housman, William Blake, Walter Savage Landor, Alfred Lord Tennyson, Robert Browning, Walt Whitman, Emily Dickinson, Emily Brontë, William Shakespeare, John Milton, William Wordsworth, Samuel Taylor Coleridge, John Yeats, Shelley… (“Cómo leer y por qué” – Harold Bloom. Barcelona: Anagrama, 2002). (Mariano)
Comentarios (0) - Referencias (0)